De acuerdo con datos del Sistema de Información Arancelaria de la Secretaría de Economía, el cultivo de palma de aceite ha recibido durante los últimos años en México un gran impulso, debido a que importamos 85% del aceite de tipo vegetal que se consume en nuestro país

No es para menos, ya que este producto tiene una gran diversidad de usos, entre los cuales están los siguientes: aceite para freír en la industria alimentaria, margarinas, confitería, galletería, helados, mayonesas, mantequilla, jabones, velas, cosméticos, entre otros.

Una de las razones fundamentales por las que es muy utilizado este producto, respecto de otros, es su alto rendimiento en campo, considerando que en promedio se obtienen 4 toneladas de aceite de palma por hectárea de cultivo, mientras que para el caso de aceite de girasol se obtienen 0.6 toneladas por hectárea y para el caso de aceite de soya se obtienen 0.4 toneladas por hectárea, de acuerdo con información de Oil World.

Dada la importancia nacional y mundial de este cultivo, es necesario que los procesos en los diferentes eslabones de la red de valor se realicen de manera sustentable y la iniciativa más importante que se ha creado para tal fin es la Mesa de Palma de Aceite Sostenible.

Esta iniciativa busca garantizar que el aceite que consumimos sea producido de manera sostenible en lo que se refiere a aspectos sociales, económicos y ambientales, para lo cual implica trabajos en capacitación para los empleados y proveedores que permitan adecuar los procesos de acuerdo con los lineamientos de dicha iniciativa para tener acceso al mercado.

En la base de esta importante red de valor, están los productores que se ubican principalmente en los estados de Chiapas, Campeche, Tabasco y Veracruz, por lo que este cultivo desarrollado con estos criterios de sostenibilidad representa una alternativa de desarrollo en el sureste mexicano, ya que es un motor generador de empleos, pues según información proporcionada por las empresas del sector, se genera un empleo por cada hectárea de cultivo.

Es decir, en el aspecto económico, por una parte, genera empleos y, por otro lado, representa una fuente de ingresos durante todo el año para el productor primario, ya que las plantaciones producen frutos durante los 12 meses del año.

Por lo anterior, el cultivo contribuye al desarrollo económico de las regiones productoras, debido a que impacta en empresas relacionadas como son las del transporte, comercio y servicios, mismas que además permiten generar empleos indirectos.

De manera concreta, en el estado de Campeche, el cultivo ha contribuido a su reactivación económica, con oportunidades de mejora, las cuales comentaré en la segunda parte de esta colaboración.

  • Bernaldino Perdomo Gregorio es agente de la Agencia Escárcega en FIRA.